miércoles, diciembre 28, 2005

Santos inocentes


El 28 de diciembre tuvo lugar la festividad de los Santos Inocentes, día que suscita un fuerte contraste entre su origen religioso y su celebración actual. Por un lado, siguiendo la semana de júbilo navideño por el Nacimiento de Cristo, la Iglesia Católica conmemora la Matanza en Belén de cientos de niños menores de dos años por orden del rey Herodes, para evitar su destronamiento a manos del Mesías, como anunciaron los profetas y recoge el Evangelio de San Mateo. Sin embargo, a partir de la Edad Media se cree que se unió a una festividad de carácter pagano denominada "Fiesta de los locos", que también se desarrollaba entre la Navidad y el Año Nuevo, para evitar así la interrupción de las celebraciones cristianas. A lo largo de los siglos, el carácter religioso de dicho día fue quedando relegado a un segundo plano frente al protagonismo que adquirió las excentricidades de la festividad pagana. Por ello, en la actualidad, los españoles, incluidos los medios de comunicación, hacemos todo tipo de inocentadas, bromas, tomaduras de pelo, engaños, etc.. Por ejemplo, colocar un monigote de papel en la espalda de una víctima, como el de la fotografía, es la inocentada más popular.

3 comentarios:

  1. Un dato que no debieras olvidar: "Porque hasta los dos años no se les consideraba -hombres acabados- ". Las barbaridades permitidas eran entre otras, poderlos matar sin que ello supusiera delito. No iba Herodes a cometer una injusticia y que lkas revueltas populares no acabaran con él. El sentido del texto es hoy inapelable:

    Matamos a aquellos que consideramos "aún no son personas".

    Las inocentadas surgen de la reacción anti fiesta: Creer que un niño que aún no tiene dos años es una persona (en roma no eran distintos) merece la burla popular. De ahí lo de Dejad que los niños se acerquen a mí.
    De nada.

    ResponderEliminar
  2. Pues gracias por el apunte.
    Un saludo y feliz navidad johnymepeino.

    ResponderEliminar
  3. Joer cuantas cosas que no sabía.
    Me dejais de piedra

    ResponderEliminar

Gracias por tus susurros.
Por favor, habla bien alto para que pueda oírte por encima de la tormenta.