Por la tarde, aún cuando el frío nordeste nos devolvió a casa, la visión de la arena blanca de la playa nos llamaba. Las olas tronaban y el deseo de poder nadar se hacía latente.
—Hoy hace mucho frío para nadar —dijo mi costillo—. Pero, ¿qué te parece tomar un helado y ver, a través de las cristaleras, como las olas rompen en la playa?
—¡Vamos allá!
—Hoy hace mucho frío para nadar —dijo mi costillo—. Pero, ¿qué te parece tomar un helado y ver, a través de las cristaleras, como las olas rompen en la playa?
—¡Vamos allá!
Fotos by Marta ©
El Sardi |
Estar ahí es un privilegio, Santander está en mi lista de espera.
ResponderEliminarBesos.
Estás invitada cuando quieras, Isabel!
ResponderEliminarUn beso
Tu costillo tiene razón:ver la olas desde el interior, recogidos del vuento(es el fenómeno atmosférico que menos me gusta)puede ser placentero.
ResponderEliminarLo que no sé es si me hubiera aguantado sin bañarme,pero el frío aquí en el norte no es para hacer locuras(sonrisa).
Precioso Sardinero,arena,playas....
Besucos veci
Gó
Sí!! Jejeje es que hacía una rasca, que no veas!!
ResponderEliminarCuando estábamos en casa no parecía que hiciese frío pero al llegar allí...
Ains!! No pasa nada, de todas formas el primer chapuzón del año ya me le dí hace un par de semanas como una valiente, Jejeje
Bss veci!
ahora estoy a orillas de otro mar pero sabes? me has puesto la sonrisa en la cara porque tb recuerdo paseos "costillunos" en ese mismo mar tuyo y en esas tardes que hasta las nubes se quedaban quietas de frío... ainssss no perdáis la costumbre, es más que buena! Un besote mi niña : )
ResponderEliminarUn besote para ti también, guapetona!!!
ResponderEliminarMe han dado ganas de salir volando a ese mar.
ResponderEliminarPreciosas las fotos!
Saludoss!!
Gracias!
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